Un día precioso de otoño, comiendo en casa de mis amigos

No podemos ver o escuchar el otoño, o sostenerlo en nuestras manos, pero cuando las hojas se tornan rojas y las espigas del arroz se vuelven doradas, ambas señalan la llegada del otoño. Cuando escuchamos el chirriar de los grillos en la noche o un chubasco otoñal golpea los aleros de las casas, o cuando cogemos manzanas y caquis, estamos abrazando el otoño. El otoño se convierte en algo que tiene sabor.

Semillas Zen (Shundo Aoyama)


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