Huevo frito

 

Dibujo de Samuel Cabrera, 4 años

 

Tosté pan en uno de esos entrañables tostadores manuales, sin automatismos; untando de mantequilla la sartén, me preparé un huevo al plato, y me bebí un par de vasos de zumo de uva que encontré en el frigorífico. Sin mi amiga, me sentía solo; pero me bastaba con sentir mi soledad para encontrarme también un poco aliviado interiormente. No es mal sentimiento, el de la soledad.

La caza del carnero salvaje (Haruki Murakami)

Hace unos 23 años, al entrar en casa, la mamá de Carlos estaba  en el pasillo y me dijo: “Encarna, me encuentro fatal y no me apetece comer, sólo quiero un huevo frito con mucha puntilla y la yema bien amarilla para mojar”.

El pasado mes de enero estuve en Madrid y le dije a un bisnieto de ella que ahora tiene 4 años : “Samuel, ¿porqué no me pintas un dibujo para mi blog de cocina?”. Y el me contestó: “¡Vale!”.

Al volver a casa me dijo:”Ya tienes el dibujo, lo mejor que sé dibujar es un huevo frito”.

Al leer este texto de Murakami, me he acordado del huevo frito que le preparé a la mamá de Carlos y también de un cocinero, que ahora no recuerdo su nombre, porque soy muy despistada, pero que dijo que lo más difícil de cocinar era un buen huevo frito y una buena bechamel.

El personaje de Murakami se prepara un huevo en la sartén, pero no puede sentir el chisporroteo del abundante aceite de oliva, que se necesita para hacer un buen huevo frito con puntilla, y mojarlo con pan o con patatas fritas. Pero nosotros sí lo podemos sentir y como lo sentimos y lo vemos en nuestra imaginación, no es necesario que haga un huevo frito, sólo con éste maravilloso dibujo manchado de aceite es suficiente.

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9 pensamientos en “Huevo frito

  1. No es en si, la pasión con la una persona pueda llegar a cocinar, es también la delicadeza en la que nos trasmite el mensaje de la buena cocina tradicional y el sentimiento que muchos de sus platos le traen…

  2. A Samuel además de pintar huevos fritos se los come con el mismo gusto que lo hacía su bisabuela.
    Los primeros pasos de mis hijos en la cocina han sido partir (romper) los huevos para freírlos o hacer una tortilla. Divertido pero laborioso ya que todavía no tienen pillado bien el punto para romper la cáscara.
    El personaje de Murakami afrontará mejor la soledad con un huevo frito (dos, todavía mejor), pan y vino.

  3. un ou ferrat! saps com diu mon pare que s’ha de fer no??? tirant la clara, coent-la bé i ja quasi al final el rovell, per a que quede ben doradet pero el rovell super liquit, per a mullar el pà a gust!
    un ou ferrat dificil de cuinar sense dubte! però qué bó que està! i ara que estic a madrid… “huevos rotos” a tutiplen. besets

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